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Tergápulo

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Tergapulidades

April 06

La Historia del Tesoro

El tesoro, que presumiblemente estaba asegurado en el perímetro de la casa, podía corresponder a una pequeña suma en monedas del Rey o, con más probabilidad, a un lingote del mismo metal hurtado en los mares del norte, a aquel pirata sin nombre ni rostro que solía interceptar los navíos españoles durante el siglo dieciocho, a quien un antepasado de la familia había servido.
La viuda y los suyos sólo hablaban del tesoro en tono de mito. La generación anterior, que poco conoció de limitaciones, casi no intentó su búsqueda. La anterior a ésta, inmigrante, supo de él por un escrito difuso en el que Otto Von Helmer testamentaba a sus hijos, sin que, en vida, éste mencionara ni mínimente aquella pertenencia.
Hasta aquí la historia oficial.
El novio de la joven reposaba en el jardín. Húmedamente trepó el alto árbol. Tricolores nubarrones desafiaban su presencia cuando su mirada, puesta en un hueco, brilló. ¿Cómo era posible que tantas personas pudieran ignorar algo tan visible?
El jóven, conocedor de La Historia del Tesoro, no vaciló en justificar aquel brillo en el contraste con la oscuridad del cielo. Y calló. Y cayó.
Ya abajo incorporado miró el árbol. Siguió su tronco y rama mas fuerte linealmente hasta...
- ¡Vamos, llueve mucho! enjuició Lizbeth en ese instante.
En noches sin luna una sombra solía ir casi invisible entre los fresnos. Aveces, se oía un golpe sordo, enjuto, como si alguien cayera de un árbol.
La última vez un suspiro breve reemplazó al golpe.
 
 
 
 
October 13

San Pedro de Atacama

Al fondo del camping Tulor Juan despejaba tinieblas, mientras Blop atrapaba bolsitas.
Una carpa, la única vez en todo el viaje.
Karina olía a pampa y su humedad desencajaba con la aridez atacameña. Los rostros ajados, cobrizos, brillaban mucho más que los nuestros, como si la única respuesta posible ante el sol abrazador fuera un espejo dérmico.

Mau Ixá

Evidentemente el supuesto Mau Ixá que el Maestro bien describió en El Libro Fundamental, se encuentra en el Mundo Maya.
Un pajarraco que algún dia será un tucán, o quizas no, me preanunció el exotismo, como si las tres dimensiones que me rodeaban no pudieran alcanzar para describir lo que ante mí se presentaría. Una quinta dimensión la constituiría luego el misterio.
Alto, ancho, largo, tucán, misterio. Enigmas de una cultura indescifrable.
Lo cierto es que uno, al dar un salto, puede llegar si quiere a lo más alto, como liviandad imaginaria, como si fuera luz, llama o aire. Como si la condición humana pudiera despojarse de sí misma. Esa montaña de piedra escalonada a lo que llaman pirámide, con su pesadez inaudita es la que, yo creo, nos otorga la relativa liviandad.
August 10

Bolivia

Desayunamos en Uyuni, rinconcito bendecido donde supe qué es amor. Conocer el orgullo boliviano es revelarse interiormente, sentir que las cosas no son como parecen. El rosa de las niñas y el celeste de los niños es mera formalidad, así como las horas que el reloj público de la época colonial sigue dando bajo un cielo que sabe más de colores que cualquier otro. Cielo rosa y celeste.
Blop conoció inodoros que nunca antes. Supo del color de la caca en un lavatorio y prescindió del papel por única vez. Juan, que era un escriba, cerró en su hermetismo algunos puñados de silencio del más puro jamás oido. Y yo, que era multicolor, me opaqué sin darme cuenta hasta el sepia, el marrón y el crema del que nunca mas pude escapar, ni en méxico, ni en Centroamérica.
July 06

El Vengador

No tuvo, sin piedad, otro sentimiento. Arremetió ante la musculatura como bestia a su presa indefensa y clavó su odio sin mesura, sin mensura. Allí la daga sangrante permanecería indagada ante atónitas hipótesis, turbias elucubraciones.
Merodeaban. Preguntabánse el porqué de tamaña injusticia, de tal furibundo error quizás, de inequívoca fortuita fatalidad.
Preguntábanse también, si acaso, algún rumor añejo no habría sido más que solo eso, si talvés aquel respetado camarada había ocultado consigo para siempre un imperdonable secreto.
Pero no. El pueblo era demasiado pequeño y las damas lo escasamente corteses como para callar por siempre.
La sangre secó. La daga también. Se buscó al asesino y se lo encontró. ¿Quién otro podría ser acaso?.
Lo encerraron y confesó. Pero sus palabras no fueron las previsibles. Serenamente dijo que el muerto, porque había habido solo uno, había tenido que ser ese y no otro, más allá de su reputación, de su buenhonor. Incluso agregó que ni siquiera el verdadero culpable debiera haber sido, culpable de culpa toda, miserable, despreciable hasta su sable.
Fue difícil comprender su razonamiento, lo condenaron de por vida. Fue estéril pedirle que confiese quien era el culpable.
Pero el tiempo que aveces no pasa en vano no tardó en abonar la irremediable duda que sembró la inquietud. Si como según sus palabras el muerto debía haber sido ese, la condena debería haberse atenuado, incluso hasta la absolución. El vengador calló.
En realidad, nadie habría podido justificar aquella ejecución. Nadie excepto una niña que prefirió callar su suerte, y el vengador por su puesto, que creía más en Dios que en los hombres, que en la ley, y por ello pacientemente esperaría la muerte sin desear abandonar la celda, sin manchar la memoria de la niña.
Las paredes del cementerio han sido emblanquecidas recientemente, el camarada tiene secas flores  en su tumba.
En la prisión se oyen murmullos, hay una visita inesperada. La celda, huele a jazmín.
  
 

De Napoli a Temuco. Para los que no volverán.

 
Peppino, mirando al oeste entre el rojo y el turquesa de aquellos ojos, soñaba ese atardecer por enésima vez como su única manera de abrazar el futuro, ese que se había prometido de niño.
Su padre de manos ajadas pero mirada de cielo y gran corazón le había enseñado en silencio que mejor que morir es partir y que mejor que llorar es olvidar.
Peppino tenia su corazón ajado. Sin dejar de llorar, sin poder olvidar, miraba el cielo en silencio buscando a su padre que acababa de morir, y pensaba en partir.
 
...
 
Ho fame della tua bocca, della tua voce, del tuoi capelli
e vado per le strade senza nutrirmi, silenzioso,
non mi sostiene il pane, l'alba mi sconvolge,
cerco il suono liquido dei tuoi piedi nel giorno.
 
...
 
Y el barco partió sin la ragazza, que al viento se alejaba hasta hacerse punto rubio de luz.
¡¿Cómo puede el amor perder para siempre ante la distancia y el hombre permanecer erguido ante tanta ausencia?!
Tanta distancia, el amor, para siempre, para el hombre erguido como puede, permanece como ausencia.
 
...
 
Il mare era scosso da un forte vento, il sapore salmastro inebriava l'aria, le onde s'infrangevano rumorosamente sulla sabbia e la facevano vorticare, il blu intenso ed il grigio scuro si scontravano con il bianco della spuma nei riflessi del sole, quel turbinio simboleggiava il trambusto del mio cuore che vive costantemente in lotta con desideri inconfessati e senso del dovere, tutti i miei pensieri ed i miei affanni sembravano rincorrersi senza sosta come le onde del mare.
 
...
 
Lota.  Peppino ya no  ve la Isla Mocha, de la que nunca sabrá el nombre. La caleta a su frente es borrosa de nubes que debaten entre el rojo y el turquesa.
Solo un barco, un cerro bajo y un río se animaban a sostener el viento frío, y vió y pensó los colores, tantas melodías a pincel.
Bajó solo del frío barco y vió. Rió los colores, las melodías a pincel. Tanto viento que se animará a sostener, pensó.
 
...
 
Cobre y miel, eres tal,
nada te une mas a la verdad.
¿¡Qué dudar?!
Con tus formas me recuerdas
a un dios que amaneció contento,
a un hada que en su intento,
floreció el desierto,
con tu brillo de cobre y miel.
 
...
 
El sol casi muerto de la seis la bañaba en sensación de plenitud y sus cabellos de rojo ambar, atraían las plegarias.
 ¡Que pequeños pies cabían en sus manos!. ¡Que niña manjar hija del viento sostenida, amasaba su pan y su ternura, alisaba sus manos y le prometiá un niño!
 
...
 
El bosque le recordó a su padre de manos ajadas y Peppino se hizo madera. 
 
...
 
 ¡Ciao papà,  grazie! Io, Pino, sono stato felice. Perchè la vita non è illusione, è una straordinaria realtà dalle mille sfaccettature come un diamante che merita di essere vissuta in tutte le sue forme, ¡e qui, c'e' un mondo pieno d'amore!
 
May 26

Tercer Intento

Quien Anda Zapatos X Sandalias, Wisky Empina De Costumbre. Vuela Fácilmente Rubicundo Tras Grandes Baúles Negros, Hediondos. Yo, Un Jóven Más Klokneriano, Imprevistamente Oleré Ñandúes Putrefactos.

Segundo Intento

Míranos Nosotros, Bien Vistos Csualmente X Zurdos  Ñatos Llamativamente K, Jamás Hermanos, Grandes Fanfarrones De Siempre. A Priori, Inventaron Un Yo Tergapular, Entretanto Walsh Quisiera. 

Primer Intento

Que Wisky Es Realmente Tu Yogurt. Una Imperdonable Obviedad Perdura Aún Sin Detenerse Frágilmente, Gruesa, Hipotéticamente, Justo Kuando La Ñata Zarpa X Cualquier Vacío Bien Negado, Minusciosamente. 
May 22

El Acierto

Cuando el mundo se vació, cosa que ocurrió hace relativamente poco, algunos adivinadores predijeron el ocaso de la historia, obnubilados por la meresunda galopante que todo lo cubre. Unos pocos mientras tanto acertaron en dar el paso atrás fundamental, ese que los excusó de la caída precipitada a la que los ávidos fluyeron. Fue un verdadero acierto. Pero hete aquí no obstante que pronto diéronse por enterados que, como en cualquier reversa, los laterales no fecundizan y el horizonte se oblicua más allá de la altura de la vista, en un obligado inconsciente fugaz. Obviamente y como resultado de tal fenómeno, desaparece el cielo.
Entre esos pocos el Maestro, inmutable, continuó suparecer hasta que, cabe aclarar en éste caso que más que por destreza por inanición, halló un atajo circunspecto, como comunmente los atajos son y decidió encararlo; a la deriva entonces, arremetió hacia la nada hasta llegar no sin sentir el placentero trepidar de la ignorancia pasajera, esa que a él tanto le cuesta. Caminó y caminó siempre en reversa imaginaria hasta el lodo subyacente cerca del último árbol, donde, cuando la rata era ausencia y las calandrias preauninciaban la tergapulidad, pudo Helmer hincarse y volver a ver el cielo, reflejado en la oscuridad del pedregoso lodazal.
Las imágenes aún borrosas del sol y la luna en erótica dualidad enmarcaron a los últimos tergápulos del amanecer, esos que ya dan por perdida la noche y sin embargo reinciden. (recordemos las pláticas nocturnas de los viejos jóvenes de las grandes ciudades del orbe, que disminuídos por la música y el alcohol pretenden ignorar en último grado su perenne adolescencia) Helmer, aún de carne, quedó inmóvil.
May 20

El Encuentro

Casi sin saberlo, porque el Maestro todo lo sabe, desapareció por un lapso indeterminado, mientras pudo soportarlo. Trás recordar el aroma de viejos telones de brocato volvió y lanzándose al sommier suspiro eternamente y su yema más sensible deslizó por la cara puntilla, con los ojos cerrados, como impidiendo la ausencia de la piel. Apretó sus dientes y maldijo la hora una vez más, como día tras día. ¡Que pena tan profunda!
No en cinco minutos un silencio obligado lo desdijo, adentrándose una brisa y una sombra soprendentemente brillosa que quiso hacerse de la alfombra cuando, con los ojos más cerrados y los dientes más apretados toda vez, decidió incorporarse y partir hacia ningun lado, hacia donde había venido.
May 19

Carlos Mamfredo, sabio.

Cuando Carlos Mamfredo dejó de fumar no lo hizo por proscripción médica ni por convicción propia de su avanzada madurez. Para él, significaba sencillamente el fin.
De pequeño, cuando antes que al sexo descubrió la sabiduría meditada, Mamfredo adoptó el hábito del cigarro artesanal de pasto seco, que confeccionaba con asombrosa habilidad. El fumar para él fue fuente de saber antes que de placer  y ávido de nuevos conocimientos, terminó con pastizales enteros en cuestión de semanas, sino días. El deambular incansable ajó sus pieles no más que el humo sus pulmones y ni así cesó el humilde hombrecito de caminar ni de fumar hasta que, hace poco, decidió entregarse a la muerte.
January 14

Goníades

Cuenta Goníades en su Epopeya, que acabados los combates de la dicha y el tormento, la multitud victoriosa se negaba a entrar al paraíso porque desconfiaba del humilde Guercio. Este, decían los informados, dudosamente podría haber dejado por sus propios medios los viejos harapos, para erigirse en mentado símbolo heróico de la noble causa, por lo que dedujeron se ocultaría traición alguna. Al atardecer enfurecidos, centenares blandieron inoportunamente la cabeza sangrante del jóven hasta que fue enarbolada en el Palo Alto por días, como trofeo.
La historia posterior es por demás conocida. Los pueblos sucesivos aún no han terminado de sufrir aquel primigenio error.

Las damas del sombrero verde

Las damas del sombrero verde.
Helmer, conversaba alegremente en silencio, a la hora del té. Victoria, que ya no estaba, lo escuchaba como de costumbre, apasionada. Discurría inmóvil el tiempo; el espacio se apagaba.
La soledad era ya inocultable cuando la hora de la rata, pero para entonces, las damas del sombrero verde no tardarían en llegar. Marianela no era del todo agraciada pero sabía guardar algun secreto a voces, aveces. Lizbeth por el contrario, era un canto de femineidad hecha sutileza. El Maestro cuando por ellas iba a ser visitado, cerraba las persianas y con nerviosismo deambulaba. Las muchachas disfrutaban de ese encierro sin hallar explicación, queriéndolo. Quizas, porque en ese lugar podían recordar el deseo de algún futuro fortuito.

... De repente, nada pasó. Así sucedieron los días, las horas, los deseos, las seducciones. Cada poro de piel vació su gota sigilosamente hasta que Helmer intentó dormir. Marianela lo acompañó en el sueño mientras Lizbeth aprovechó para ensimismarse. Un nombre cubrió de inmediato su universo y recordó que correspondía a un distinguido burgués. Aquel caballero tenía escuela, sabía de ademanes y nunca cometía error alguno. Su perfección era casi memoriosa. Atinaba incluso, a desempeñar con esmero las tareas hogareñas y esto lo desmerecía. Pero era galante y varonil por lo que su recuerdo se teñía de confuso. Ella dejó perder su mirada y el Maestro, quien fingía somñoliencia, inmediatamente enfureció, pues creyó leer en los labios de Lizbeth el carcomer de un beso añejo, y él aborrecía el romanticismo tardío. Aún más cuando presa de sus diatribas, era una mujer la que añoraba esos detalles que a las mujeres les gustan. Lizbeth tembló y se esfumó por completo aquel recordar.
Cambió de silla y cruzó sus piernas en sentido inverso más de una vez en inequívoca señal de interés. Espigada, su figura pasaba en demasía la altura del respaldo rococó casi intacto, pese a la cercanía de la muchacha. Orgullosa de su espalda nacarada, no sabía brindar lo mejor estando de frente. Pensó entonces lo obvio, voltear y posar. Pero recordó que por alguna resuelta del destino, ultimamente el recurso no funcionaba. Imaginó un espejo, se vio en él con ropajes que nunca había vestido y se imaginó desnuda. Sonrió una belleza inalcanzable sin rastro de defecto alguno. Y ahí desperto un pensamiento: Si acaso fuera imperfecta, quizas sería abordable!
Algo debería corregir, arruinar, opacar. Pensaba en su rostro oval iluminado, en su cintura endiablada. La vio ferozmente ancha, obcena. Vio sus ojos ahuecarse y su nariz torcerse. Pensaba en sus cabellos jocosos, en sus manos. Pensaba en lo largas que deberían ser para alcanzarlo. Aveces, un par de metros resultan la distancia mas larga del universo. No era éste el caso, sin embargo para ella lo parcecía . Miró repentina al Maestro y se estremeció sin saber por qué, si él seguía ahí inmovil, cerca, apagado. Cerró los ojos con la esperanza de sentirse rodeada por sus brazos, y unas cosquillas imaginarias la obligaron a abrirlos. El Maestro no estaba, la oscuridad furtiva envileció a Lizbeth.
December 25

Loy Noro

No lo sé, todo está dicho.
El silencio brota a cada instante, ahora mismo, no decirlo, ya es bastante. De vetusta lejanía el pasado se congela en tonos grises, húmedos de otoño y su pelo, enorme enmarañado, avanza sin poda.
No así. Su craneo empequeñecido no acumula cerebro ya. ¿Para qué debía hacerlo? Si todo es ya sabido y es su pelo quien guarda las vivencias, las memorias, los misterios. De ahí su sonrisa enrulada, su mueca feliz.
Loy va. En silencio, sabiendo.
December 23

Crisálida errante

Como un epitafio sin sepulcro la muerte vacía ronda a la damisela rebozante, de erótico contraste de piedra, sangre y viento. No es jóven. Es una forma inmóvil que en la noche amanecerá en insecto, para en la mañana oscurecerse insolente.
 
musas  
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